En concreto, el elemento cohesivo en este caso es
el concepto del desarrollo. No hablamos de desarrollo
como crecimiento económico, sino de un Desarrollo
Humano Sostenible, que podría definirse como
aquel desarrollo que permita expresar las ilimitadas
potencialidades individuales pero sobre todo las potencialidades
sociales humanas.
Este desarrollo integral, genera por sí mismo
sostenibilidad ambiental, equidad social, bienestar
psicológico y humano en general. Para garantizarlo
es necesario, de la mano del "Desarrollo a Escala
Humana", comprender que los elementos de consumo
tal como se concibe desde el mercado, no son necesidades
humanas y que los mejores satisfactores de dichas
necesidades muchas veces surgen de la creatividad
de las comunidades haciendo un uso mínimo o
nulo de recursos no renovables y sin incurrir en costosos
elementos materiales. Y esa creatividad de las comunidades
nace de la participación.
Por eso, en este nuevo concepto de desarrollo que
se aplica tanto a la Antropología Social como
a la Salud Comunitaria, a la Gestión de Organizaciones
o al tema ambiental, el elemento clave es la participación.
P - ¿Donde se aplicarían los principios
del Desarrollo a Escala Humana o deEconomía
a Escala Humana? ¿A la acción política,
a la acción social, alejercicio académico
a la formación individual?
L.C.: A la acción política y social.
El Desarrollo a Escala Humana, al surgir su sinergia
de la participación, no puede concebirse desde
lo individual, es siempre un desarrollo del colectivo,
de la comunidad.
Ahora bien: cuando hablamos de acción política
no hablamos de política partidaria. El partidismo
es antagónico con la verdadera participación,
al menos de la participación que lleva a la
unidad en diversidad, el proselitismo es una barrera
para la verdadera democracia participativa y cotidiana.
Hablamos entonces de aplicarlo al interior de organizaciones
sociales, y a su vez, que estas organizaciones lo
lleven y apliquen a los escenarios y comunidades en
los que intervienen. Ya hay hasta allí experiencias
claras. El nuevo desafío es expandir a un nuevo
anillo el Desarrollo a Escala Humana, y este es el
espacio de lo local. Aparece la posibilidad de que
en municipios no muy grandes, donde existan ciertas
bases de confianza entre actores, se establezca un
proceso de gestión asociada, entre el gobierno
y la sociedad civil.
Pero el liderazgo en este proceso debe de pertenecer
a la sociedad civil y el gobierno asumir el rol de
un auxiliar o facilitador del mismo. Para ello hay
que pensar estos procesos como políticas de
estado, garantizadas por la sociedad civil, y no como
políticas de gobiernos sujetas a los vaivenes
del partidismo y las elecciones.
Un modelo que puede ser interesante para aplicar
estos procesos de gestión municipal integrada,
con una perspectiva de Escala Humana, es la Agenda
21 Local, que fue propuesta en Rio en el 92 y que
hoy miles de municipios en el mundo adoptaron, aunque
son muy pocos los que la manejan con liderazgo genuino
de la sociedad civil.
P - ¿Cuál debería ser la contribución
de una arquitectura que sea sustentable en la alternativa
de un desarrollo sostenible?
L.C.: El habitat humano, el ecosistema antropizado
y en nuestro caso particular el urbano, es gran parte
de nuestro contexto, en él nos desenvolvemos
y pasamos nuestras vidas. Por eso la arquitectura
tiene un rol clave. Aunque no soy experto en el tema,
visualizo el diseño arquitectónico bioclimático
y bioambiental, como algo vivo e integrado con el
resto de las dimensiones humanas. En ese sentido,
el diseño arquitectónico adecuado, las
fuentes renovables de generación de energía,
la agricultura orgánica, las tecnologías
apropiadas en general, forman un todo integral con
el ser humano en su dimensión social, cultural,
psicológica y espiritual.
Desde una perspectiva mas técnica, el impacto
ambiental positivo de una arquitectura sustentable
es enorme: edificios bien concebidos en su orientación,
materiales, aberturas, vegetación, elementos
de aprovechamiento solar pasivo tienen un rendimiento
energético muy superior al de un edificio convencional
y muy superior al de los mal llamados edificios inteligentes,
que en realidad lo único que hacen es administrar
inteligente y eficientemente una absurda cantidad
de energía necesaria para mitigar las ganancias
o pérdidas térmicas que son consecuencia
de su diseño vertical y sus inmensas superficies
vidriadas.
P - ¿ En los trabajos de campo que la Fundación
realiza referidos a las condiciones de Habitat, queda
claro hasta que punto los edificios construídos
con el pensamiento solo puesto en la rentabilidad
o las
imposiciones del mercado no son satisfactorios
para sus ocupantes?
L.C.: La Fundación UNIDA promueve procesos
de unidad en diversidad en diversas comunidades, sea
a través de capacitaciones o acompañamiento
de procesos en terreno y proyectos. Tal como hablábamos
antes, nuestras temáticas son múltiples
y cualquiera de ellas ofrece la posibilidad de pensar
el desarrollo de una manera diferente y bajarlo al
terreno, esa es nuestra especialidad.
No obstante, en muchos casos los procesos que acompañamos
o que eventualmente gestionamos en modo directo como
ONG involucran cuestiones referidas al habitat. En
el primer caso vienen a mi memoria el acompañamiento
que hicimos de varios proyectos de generación
de espacios verdes polifuncionales en diversos lugares
del país (Villa Manzano y Villa Regina en Rio
Negro, Jeppener Pcia. de Buenos Aires) que fueron
diseñados con criterios ambientales y sociales
sustentables participativamente consensuados por la
comunidad local.
En el segundo caso, es decir, proyectos directamente
sostenidos por la Fundación, en nuestra Delegación
de Mendoza estamos trabajando con construcciones en
barro y construcciones tipo quincha, a partir de las
capacidades de algunos miembros de dicha delegación
y de las prioridades sentidas por la comunidad local.
Esto se da en particular en el área de la localidad
La Consulta, donde funciona el Centro Rural de UNIDA.
Respecto de los edificios pensados para el lucro
inmobiliario y de la construcción, no me cabe
duda de que son nocivos para sus ocupantes, desde
la falta de espacio verde, luz y aire, hasta su construcción
con materiales enfermantes y absoluta falta de espíritu
comunitario en sus ocupantes, como suelen ser eventualmente
las verdaderas batallas campales que se dan en la
mayoría de las reuniones de consorcio cuando
son propiedades de muchas unidades.
En realidad un cambio en el modelo de desarrollo
debe a la larga llevar a un proceso de descentralizacion
demográfica. Es absurdo concentrarnos en megaciudades
donde se exacerban los extremos de riqueza y pobreza,
con miles de problemas ambientales, de seguridad,
de salud, cuando urbanizaciones mas pequeñas
y horizontales, integradas al ecosistema local muestran
claramente ser beneficiosas tanto social como psicológica
y espiritualmente.
P - ¿Que expectativa le genera la actual crisis
global en relación con el desarrollo de todos
estos temas?
L.C.: Consciente de que es un dicho muy trillado,
crisis es oportunidad. Pero esta es una crisis con
mayúscula y también la oportunidad histórica
es única e inédita.
En pocas décadas hemos generado escenarios
para los que no teníamos experiencia, ni en
los genes ni en la cultura, y por eso esos escenarios
se escapan ya de las manos, inclusive de las manos
de los mas poderosos. Estamos en la gran Nave Tierra
y no hay lugar adonde huir. Se trata, como decía
mi amigo Jaime Duhart, de construir un nuevo barco
dentro de la gran Nave. Un Arca. Y esta tarea no puede
hacerla solo ningún gobierno y mucho menos
empresa comercial alguna. Esta tarea, de construir
la nueva "Arca de Noé" capaz tal
vez de flotar sobre las olas de un mar embravecido
y así salvar toda la diversidad posible, solo
está en las manos de la sociedad civil, de
la humanidad en su conjunto.
Entrevista realizada por Eduardo
Yarke