Y es bajo esta idea de la mirada interesada que comienza
la entrevista:
P - La comprensión de la Arquitectura que
surge de esa "mirada atenta" incluye necesariamente
algunos puntos nodales de la Agenda Contemporanea
¿A cuales incluirías?
Sólo unos pocos, en función del tiempo
y de la propia jerarquía de los problemas:
Si se quisiera sintetizar en dos los puntos fundamentales
de esta agenda, deberíamos apuntar en primer
lugar a la consumación y quiebre del paradigma
de la Modernidad, y en segundo término a la
planetarización de una verdadera revolución
tecnocientífica con impactos estructurales
en todos los órdenes de la cultura contemporánea.
Ambos fenómenos están indisolublemente
asociados y - alimentándose mutuamente- generan
tanto la crisis, como el crecimiento de propuestas
alternativas.
P . ¿Podrías aclarar a que llamas
consumación y quiebre del Paradigma Moderno?
La noción de paradigma -acuñada por
T. Kuhn en su célebre obra La estructura de
las revoluciones científicas (1962), dado su
carácter integrador, rebasó de inmediato
el campo de lo epistemológico y se constituyó
a su vez en modelo de explicación de las relaciones
entre pensamiento y cultura. En efecto, Kuhn pensó
el paradigma como una constelación de ideas,
creencias y valores que marcan los cimientos de una
época y sus teorías (científicas
y filosóficas). Su ruptura implicaba una auténtica
revolución y no una mera crisis, todavía
resoluble en el marco del sistema hasta allí
vigente.
Esto es precisamente lo que ha ocurrido con el paradigma
de la Modernidad: su crisis es terminal y su implosión
evidente, aún cuando todavía apelemos
a sus valores porque el reemplazo efectivo tampoco
se ha producido.
No se está fuera de una época cuyo
final puede aún enunciarse y, por lo tanto,
vivimos esa suerte de entretiempo donde los valores
de la Modernidad todavía "son", pero
no valen (la mejor prueba de esto es que en su nombre
se puede hacer lo exactamente opuesto y que la discusión
sobre cualquiera de ellos es cosa cotidiana y aceptada
de buen agrado); mientras que lo auténticamente
nuevo no ha terminado de aflorar, o está todavía
tan confundido con lo viejo que no se percibe como
tal.
Para aclarar mejor esto de la crisis terminal del
paradigma de la Modernidad, conviene completar la
visión de Kuhn con los aportes efectuados en
la década siguiente por I.Lakatos (en su obra
La metodología de los programas de investigación
científica, de 1978). En efecto éste
muestra como todo paradigma está constituido
por un "centro firme" (que sostiene lo esencial
del edificio), el cual a su vez está rodeado
por un "cinturón protector" (compuesto
por otras construcciones de importancia auxiliar).
Este "cinturón" admite cambios, modificaciones
y hasta eventuales mutaciones o desapariciones (en
ciencia, es precisamente lo que posibilita que una
teoría pueda ser criticada, actualizada y perfeccionada)
Lo que no admite cambios o alteraciones es aquel
"centro firme", o mejor dicho, todo cambio
allí hace tambalear el edificio y preanuncia
su derrumbe (una vez más, otro ejemplo científico:
las tres leyes de la dinámica de Newton y su
ley de la gravitación universal, significaron
un disparo directo sobre el "centro firme"
de la física antigua/medieval, a partir del
cual ésta ya no pudo reclamar más para
sí el monopolio efectivo de explicación
científica de los fenómenos naturales,
aún cuando subsista varios siglos más
como "filosofía de la naturaleza").
P - Este "núcleo" o "centro
firme" está fisurado pero no roto totalmente
: ¿no podría aún recuperarse?
Lo que le ha ocurrido al paradigma de la Modernidad,
es que su centro firme está fisurado de manera
irreversible y su "cinturón protector"
ya no puede ajustar un vientre demasiado flácido.
Y es esta situación transicional (este "entretiempo"
del que hablábamos antes) la que explica y
motiva en gran medida el laberinto ideológico
en que se desenvuelve el pensamiento contemporáneo
en todos los órdenes. Situación que
a su vez ha alimentado y todavía alimenta -en
el debate político y social del denominado
"Primer Mundo" y sus acciones reflejas en
el "Tercero"- dos actitudes antípodas
y por ello paradojalmente próximas: de un lado
la ofensiva postmoderna, para terminar de demoler
la ciudadela última de la Modernidad (pienso
por caso en esa corriente del pensamiento francés
que J. Lyotard representa de manera prototípica,
y en su correlato italiano en la hermenéutica
deconstructiva de G. Vattimo); del otro, los desesperados
intentos de un pensamiento neomoderno por obturar
rápidamente las grietas del "centro duro"
de la Modernidad -presentando a los ideales de la
Ilustración como todavía incumplidos
y por ello vigentes- frente a las pretensiones postmodernas
que reputan como "irracionalistas" (pienso
en este caso, también por prototípicas,
en las figuras alemanas de J. Habermas y K. Appel
y sus intentos de una "racionalidad comunicativa").
P - ¿Cuál es la perspectiva Latinoamericana
en medio de ese debate?
Por cierto que en este nudo central del debate, falta
todavía la presencia de una tercera vía:
una perspectiva latinoamericanamente situada, capaz
de introducir en esta acalorada disputada de los padres
de la Modernidad, el punto de vista de sus hijos planetarios.
Un pensar más allá de la ironía
postmoderna y de la restauración neomoderna,
introductor seguramente de elementos que aquéllas
perspectivas minimizan o directamente ignoran. Y esto
precisamente para transformarlo en global, ya que
hoy su resultado nos compromete a todos.
P - Para situarnos mejor temporalmente ¿En
que espacio de tiempo podemos considerar que ha ocurrido
el nacimiento, desarrollo, consumación y crisis
de la Modernidad en el llamado Mundo Occidental?
En principio señalemos que nos referimos al
paradigma históricamente construído
por Europa entre los siglos XIII y XV; desarrollado,
enriquecido y universalizado entre los siglos XVI
a XVIII; en declinación a partir de la segunda
mitad del XIX y en crisis radical a partir de fines
del XX (crisis que por su grado de universalización,
apela hoy a la responsabilidad planetaria).
Consignamos a continuación -muy sumariamente-
algunos "núcleos duros" de ese paradigma
:
Estos núcleos duros del paradigma Moderno
-más otros que les están directamente
asociados- son los que precisamente ahora están
en crisis profunda, crisis que se ha extendido a la
escala planetaria.
P - Podemos coincidir en que la mayoría
de estos "núcleos" están en
crisis, pero ¿Qué pasa con la ciencia
cuyos avances son constantes y acelerados y permiten
concebir la esperanza que de allí surgirán
las soluciones que la humanidad necesita con cada
vez mayor urgencia?
Las Tecnociencias ocupan hoy el lugar de "motor"
histórico y social, que en el mundo feudal
correspondía a la posesión de la tierra
y en el moderno al capital.
Es la era tecnotrónica o la sociedad postindustrial
(de la que comenzaron a hablar B. Brzezinski y D.Bell,
1976); de la tercera ola (Tofler, '80); o bien de
la información o sociedad digital, en el lenguaje
posterior
En ella la figura del técnico (y la "tecnoburocracia"
que le está asociada) ocupan el lugar central,
desplazando de allí tanto al terrateniente,
como al capitalista de la anterior era industrial.
Lo cual por cierto no implica su desaparición
del cuadro del poder, sino su radical reconversión.
Hoy más que nunca sabemos que -tal cual Bacon
lo pronosticaba en los comienzos mismo de la Modernidad-
"El conocimiento es poder" y que su posesión
(técnica) es la plataforma indispensable para
todo otro tipo de desarrollo. El Pensamiento Unico,
que dominó la agenda latinoamericana de los
90, se concibió esencialmente a sí mismo
como un "pensamiento técnico", no
político.
P - ¿Es entonces, esta construcción
de una cultura Tecnocientífica el último
paradigma aún vigente de la Modernidad?
Algo así. En su obra pionera en la materia
(El advenimiento de la sociedad posindustrial, de
1973) el norteamericano Daniel Bell sintetizaba así
lo que él bautizó como las "cinco
dimensiones de la sociedad posindustrial": 1)
la creación de una economía de servicio;
2) el predominio de una clase profesional y técnica;
3) la prioridad del conocimiento técnico como
fuente de innovación y de decisión política
en la sociedad; 4) la posibilidad de un crecimiento
tecnológico autónomo y 5) la creación
de una nueva tecnología intelectual
Ese mismo año su compatriota Zbigniew Brzezinski,
caracterizó a la época donde es posible
una sociedad tal como "era tecnotrónica",
neologismo que al asociar los conceptos de tecnología
y electrónica, "transmite de modo más
directo la naturaleza de los impulsos principales
que favorecen el cambio de nuestra época".
Al principio ambos fueron optimistas respecto de
estos advenimientos, pero luego sus preocupaciones
fueron en constante aumento. Primero alertó
Bell -en su obra Las contradicciones culturales del
capitalismo, de 1979- sobre los peligros de la "nueva
clase tecnoburocrática" que se estaba
gestando (que poco tenía que ver con los valores
e intereses del capitalismo tradicional); así
como sobre "el aflojamiento de los hilos que
antaño mantenían unidas la cultura y
la economía" y "la influencia del
hedonismo, que se ha convertido en valor preponderante
de esta sociedad". Crecientemente inquieto por
la forma como la lógica implacable e individualista
de la economía de mercado erosionaba la idea
de "lo común", relanza la idea de
"hogar público", como angustiante
contrapartida ética para una sociedad que empezaba
a caminar peligrosamente por la cornisa
El que últimamente se ha vuelto muy preocupado
sobre las consecuencias humanas y sociales de la "era
tecnotrónica" es el propio Zbigniew Brzezinki,
quien en 1973 era más optimista que Bell en
esa cuestión. En su libro Out of Control, de
1994 dedicado al ex presidente Carter (de quien fuera
principal asesor de política exterior, al mismo
tiempo que fue inspirador de Rockefeller para constituir
la ya mítica "Comisión Trilateral"
de los '70) advirtió ya sin medias tintas que
"El mundo se encuentra fuera de control. Estamos
viajando sobre un avión guiado por un piloto
automático que acelera continuamente su velocidad,
pero no tiene ninguna meta".
P -¿Puede estar en esa sensación
de ir para ningún lugar, lo que acelera esa
fiebre consumista y esa ambición descontrolada
que vemos en la actualidad?
Sin dudas, Brzezinki repasando las causas de este
descontrol, coloca en primer lugar lo que denomina
la "cornucopia permisiva", es decir el deseo
de conseguir la mayor abundancia (cornucopia) de bienes
materiales rápidamente y al cualquier precio
y es también la poética política
del checo V. Havel quién propone su mitigación:
"Es necesario rehabilitar un sentido elemental
de justicia, una sabiduría arquetípica,
coraje, compasión y el sentido de una responsabilidad
trascendente", sin los cuales el mundo seguirá
estando fuera de control (aún cuando nosotros
mantengamos la ilusión de gobernabilidad y
racionalidad de los hechos que suceden) .
P - Volviendo al tema del origen de esta entrevista:
la Arquitectura está tan fuera de control como
el resto de la sociedad. Se diseña y se construye
desde un ego hedonista y esteticista que solo se promete
a si mismo la gloria efímera de las secciones
de arquitectura mediáticas. La mayoría
de los profesionales llegan a la mediana edad con
la frustrante sensación de no haber alcanzado
lo que era una ilusión de fama y bienestar
económico. Con este panorama: ¿en que
puede diferenciarse un profesional aferrado a los
paradigmas en desmoronamiento de la Modernidad del
profesional que se inclina por buscar alternativas?
---------¿¿-------??---------
Entrevista realizada por Eduardo
Yarke