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NUEVA
TIPOLOGIA DE VENTANA
En un espacio
confinado (así puede llamarse todo espacio interior)
en donde hay una concentración de personas en
relativa poca superficie o volumen, no es sencillo obtener
la calidad de aire interior que recomiendan las normativas
internacionales. Solo con una adecuada ventilación
y renovación del aire interior (en forma natural
o por medios mecánicos) se pueden mantener las
concentraciones de contaminantes dentro de los niveles
recomendados.
Los ocupantes
de un espacio son los primeros y principales factores
de contaminación por el dióxido de carbono
que se exhala con la respiración, por lo que
los volúmenes a ventilar deberán ser directamente
proporcionales a la cantidad de ocupantes y al tiempo
de permanencia dentro del local. Al dióxido de
carbono como principal contaminante hay que agregarle
otros elementos como óxidos nitrosos, virus,
bacterias, ácaros, substancias volátiles,
radiaciones, etc.
Los efectos sobre
las personas de estos contaminantes son variados, destacándose
por ejemplo en el caso de aulas, frecuentes contagios
de infecciosas entre alumnos por un aire interior cargado
de bacterias y virus, además de irritaciones
en piel y ojos, adormecimiento, etc.
Estos efectos
nocivos no quedan limitados al caso de edificios de
uso público intensivo, sino que se ha verificado
efecto idéntico en aquellos edificios de oficinas
en los que, por efecto del aire acondicionado, los niveles
de ventilación y renovación del aire interior
son muy bajos. En algunos casos especialmente agudos
se denomina a estos edificios como "edificios enfermos"..
También
es necesario asegurar calidad de aire interior en otros
ambientes, un dormitorio por ejemplo, en donde por sus
pequeñas dimensiones y volumen, si no se renueva
adecuadamente el aire interior se superan durante la
noche los límites deseables en los niveles de
contaminación por dióxido de carbono.
Tanto las normativas
de la Unión Europea como la que presenta la ASHRAE
62 aplicada en los EEUU, han estado disminuyendo paulatinamente
y en pocos años las concentraciones recomendadas
para el dióxido de carbono contenido en un espacio
interior. En la actualidad se recomienda no superar
las 1000 ppm (partes por millón). En espacios
confinados con ocupación alta, estos valores
se sobrepasan muy rápidamente. Esto se lo ha
demostrado en numerosas verificaciones, incluso en mediciones
efectuadas por el autor de esta nota en la Universidad
Nacional de Luján sobre aulas en períodos
de clases. Es lo que sucede en cualquier escuela cuyas
aulas no ventilen suficientemente, o en un salón
de actos, un piso de oficinas e incluso en un dormitorio
cerrado durante la noche.
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