TERRALCANTARA: CUANDO LA MISIÓN DE LA EMPRESA ES PRESERVAR EL AMBIENTE, ESTIMULAR EL TURISMO Y DIFUNDIR LOS MITOS Y LA HISTORIA
Sicilia surgió del mar y desde entonces, toda su historia es una historia de esporádicas y violentas convulsiones. Convulsiones políticas y sociales y convulsiones geológicas.
En Sicilia es presencia permanente el Etna, el volcán más alto de Europa, frecuentemente activo y con historia de enormes erupciones. El Etna (junto a su prole de volcanes vinculados) remodela al paisaje, configura al relieve cada tanto y está indeleblemente impreso en el alma de todo siciliano. Nadie puede estar demasiado lejos del volcán, porque la isla no es muy grande, pero nadie quiere alejarse mucho de él para tutelarlo.
Sicilia es tierra en donde el agua brota del suelo en las tierras más altas y se desliza hacia el mar formando pequeños ríos y arroyos. Su paisaje: Valles ondulados sumamente fértiles que han sido el atractivo que despertó las ambiciones de griegos y cartagineses, romanos y árabes, normandos y españoles aragoneses. Cada uno de estos pueblos en su tiempo, conquistó y dominó en Sicilia y dejó su impronta, sus mitos, sus construcciones, su cultura.
Por lo tanto, la cultura de la Sicilia moderna está hecha de retazos y en cada retazo se observa lo griego o lo romano, lo árabe o lo normando, lo español o lo italiano que termina convirtiéndose en eso tan diferente e irrepetible que podemos denominar “lo siciliano”.
Al recorrer su territorio, grandes masas de lava petrificada se observan por muchos lados. Constituyen una presencia permanente y familiar. A la lava se la industrializa, moliéndola para emplearla como carga inerte de cerámicos y hormigones, se la emplea como piedra directamente en las construcciones y a veces se la esculpe para ser objeto artístico a la vera de una ruta o en la plaza de un pueblo.
En algún momento de su convulsionada historia geológica, la lava incandescente y el agua, protagonizaron un choque difícil de imaginar y de explicar, cuyo resultado es un cañón de no más de 5 metros de ancho en su fondo, por donde corre vertiginoso el río Alcántara, limitado por paredes de 50 metros de altura constituidas por lava petrificada y piedra basáltica. |