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Arq. Ramón Gutiérrez
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LOS SEMINARIOS DE
ARQUITECTURA LATINOAMERICANA (SAL)
Organizados espontáneamente en ocasión
de la Bienal de arquitectura de Buenos Aires de 1985
cuando los profesionales latinoamericanos fueron relegados
a la Facultad en turno trasnoche mientras las "estrellas"
del jet set arquitectónico Internacional según
el criterio de los organizadores, se reunían
en el Teatro San Martín, los SAL han demostrado
una notable vitalidad y continuidad que solamente se
explica en términos de su pertinencia y necesidad.
En efecto es difícil explicar fuera de nuestro
continente que puedan subsistir estos encuentros desde
hace 25 años sin que exista una estructura mínima
de organización, una comisión directiva,
unos recursos económicos, en fin, lo que supone
estructurar una actividad cuya eficacia ha movilizado
entre 300 y 3000 arquitectsos y estudiantes por encuentro
según donde se realizase. La imposibilidad aparece
como inmediata cuando verificamos que los SAL se han
realizado en distintos puntos de Argentina, Uruguay,
Chile, Perú, Colombia, Venezuela, Brasil, México,
Puerto Rico y Panamá siempre por voluntad de
una entidad convocante sea ésta de carácter
universitario o profesional.
Los SAL se armaron sobre la base de crear un espacio
para la reflexión y el diálogo entre los
arquitectos y urbanistas que estaban en la práctica
profesional con los teóricos y críticos
de arquitectura, teniendo como centro de estos intercambios
la arquitectura latinoamericana contemporánea
y sus diversos desafíos. |
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El último SAL se realizó
en Panamá en el mes de septiembre y fue
convocado por la Universidad Isthmus que funciona
en la llamada "Ciudad del saber" en
las antiguas dependencias del canal recuperadas
por el gobierno. El SAL se reunía por
primera vez en Centroamérica y Carlos
Morales el Director de Isthmus quería
darle importancia a la integración de
profesionales y estudiantes de los países
de la región.
Cada convocatoria del SAL tiene
una temática particular y en este caso
los problemas de carácter ambiental y
la arquitectura sustentable fueron el eje de
las presentaciones de unas 50 ponencias. Una
serie de conferencias teóricas y la presentación
de obras de arquitectos de distintos países
vino a dar sustento a las nuevas miradas que
nacen de las preocupaciones por una arquitectura
que atienda los desafíos reales de la
región.
"En tiempos de desconcierto
no asumir el desconcierto de los demás
sino buscar el camino propio" ha sido una
de las líneas de acción que ha
movilizado a los SAL y que ha dado como fruto
muchas publicaciones sobre la buena arquitectura
continental, encuentros de revistas de arquitectura,
la generación de exposiciones y otra
serie de actividades. Todas ellas han aportado
a fortalecer ideas y exigir testimonios cada
vez más alejados de una cultura arquitectónica
que soslaya los verdaderos problemas de América
Latina regodeándose en las banalidades
de la competencia de altura, en la inteligencia
de los edificios y la tontería de sus
diseñadores, en los concursos destinados
a hacer arquitectura de papel o en la complicidad
con los especuladores inmobiliarios de nuestros
autodenominados "modernos".
Fuera de los circuitos establecidos,
pero perneando un mensaje contestatario, que
su propia andadura testimonia, los SAL se renuevan
en sus participantes y van integrando a través
del tiempo nuevas temáticas, testimonios
y búsquedas con la convicción
de que hay un lugar para nuestra arquitectura.
Reconocer a quienes han aportado a estas búsquedas
ha sido también la actitud agradecida
de los participantes de los SAL y, como siempre,
al finalizar alguien levantó la mano
y llamó a continuar en la tarea. Así
el próximo SAL será en Campinas
(Brasil) convocado por cuatro Facultades de
Arquitectura. Hay espacio para nuestro espacio. |
UN POCO DE HUMOR (¿NEGRO?)
- Ramón Gutierrez aporta lo suyo
Eduardo, te
envío un dibujo de El País, cuando se
quemó en 16 horas una de las grandes torres
de Madrid por una colilla de cigarrillo. Los bomberos
no pudieron hacer nada y sus escaleras no permitían
subir más de 50 metros. Como era de oficinas
no hubo muertos. Un "quematutti" vertical
para comparar con las torres de nuestro Puerto Madero.
Un abrazo. Ramón.

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